Lo que yo quiero decir es América Latina...

Lo que yo quiero decir es América Latina...

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Contemplación

¿A un árbol, una planta, algún animal casero que duerma su siesta tranquilo, un atardecer tal vez, al astro sol que no se cansa de salir todos los días, a la hermana luna que crece y decrece abrigada por un cielo oscuro lleno de pequeños espectadores que son las estrellas?, una contemplación, una mirada, un vistazo…nose…¿a que? ¿A una imagen, al horizonte, al recuerdo quizás, al lago y sus diminutas vetas, al viejo mar que hace tiempo no veo, al amigo lejano que sigo recordando, al amor que cruzo el océano, a la mascota que dejo materialmente de existir pero que todavía sigue durmiendo perezosamente en mi cama?
Contemplo a este pedazo de hombre que parece ser un leño seco…un tronco caído en combate por la fuerza de la naturaleza. Leño seco fuente de vida, paradoja de la existencia, albergando bichos, animalitos, plantas, hongos…fuentes de vida. Tronco reposo, hueco….hace poco supe de un lugar en el que un árbol; por demás gigantesco, al cual un hongo devoro sus entrañas (bella imagen, pensemos en ese ser comiéndose a otro en una especie de armonía parasita, avanzando y propiciándole esa otra forma de vida que es la muerte), las devoro por completo, pero el árbol seguía allí, de pie, como mueren los árboles y entonces después de este frugal acto de la naturaleza, el árbol fue casa, fue casa por siempre para un eterno grupo de murciélagos, que siguieron hablándole a sus entrañas, conviviendo en el día de cabeza al mundo y dejando caerse en la noche para dejar dormir al árbol.
Supe de otro árbol que tomo por asalto el que tiempos atrás fuera un templo, una iglesia, que se yo, eso también se olvida y se toma por asalto, la memoria, esa fragilidad, lo importante aquí era recordar, volver a pasar por el corazón esas imágenes de una vieja mole de cemento a la que la naturaleza por medio de unas poderosas raíces le recuerda que es parte de la tierra, que ellas ahora lo abrazan por todos sus flancos y la vieja casa queda como un espacio fantasmal pero hermoso a la vez, se funde en una cierta armonía cemento, madera, savia, vida…vida a través del tiempo, de la muerte que transforma y nos da otra imagen, albergando una nueva composición.

Contemplo, me contemplo, soy leño seco, hueco, dador de vida, inmóvil, fuente de hongos y plantas que se nutren de mi sangre, la que en un tiempo fue activa, savia que corría rápido de la cabeza a los pies y me hacía mover ligero, ahora, de alguna forma trato de disfrutar este extraño estado de “petit mort”, un cambio ligero hacia otro estado que no se donde me llevara, me miro de refilón en cierta sombra proyectada a una hora no nombrada del día cuando se abren las puertas de ninguna luz.

5 comentarios:

Yiro dijo...

Uuuuiiiichhhh! Esta revacano el texto paisita. Retenaz esa traspolación de lo urbano a un contexto mas etero y natural! Super Chevere!

Nicolás dijo...

Bienvenido colega, el mundo de los blogs te acojera, o te cojerá, según gustes.

La cuestión es fruncir bien el trasero para que nadie nos coja, no?

mo dijo...

ME ENCANTAAAAAAA....ME MATA EL TEXTO, ESA IMAGEN..SABES?

natalia dijo...

me gusto eso de la petit mort, esta muy intenso el texto.

Elena dijo...

Parece ser el estado de la nada,
del estado de no tiempo, no espacio,
o el efímero momento
en que ellos se cruzan
por una extraña forma de sentir.

Que chimba,
esa sutil forma erótica
de purgar el ayer
contemplar el aquí y el ahora
y anunciar el mañana.