Lo que yo quiero decir es América Latina...

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martes, 26 de agosto de 2008

Keep on Moving

Ya no recuerdo el nombre del escritor que contaba esta anécdota que ahora entiendo tan bien, se que era argentino y que sucedió en la Patagonia, cuando aquel hombre se encontró a un ciclista que venia dándole la vuelta al mundo en su bicicleta. Cuenta que era flaco y callado, pero lo capital de la anécdota era que el ciclista decía que al principio de su viaje quería escribir un libro pero que luego, con el correr de los días se fue dando cuenta que el mundo sobre la bicicleta se hacia demasiado grande y lo de la escritura hasta pasaba a un segundo plano, lo importante decía era: mantenerse en movimiento. Pienso en el hombre de la bicicleta y me doy una mirada en la que voy reconociendo rasgos comunes, tal vez seamos una nueva raza de hombres y el mundo entonces tal vez si se mueva cada día. Somos una raza de hombres flacos y callados que vamos encontrando la naturaleza del silencio, pues quien viaja solo comparte largos monólogos que son quebrados en el papel que tiende a ser su extensión o en las gastadas conversaciones con otros que son el eco de la misma historia, la suya que se repite en cada cuerpo y la de los otros que no varia de a mucho. Lo de mantenerse en movimiento se establece como regla única, incluso cuando se esta quieto, es decir, se embarca en un lugar y todavía hay movimiento continuo, hablamos por los pies y el espíritu nos va moviendo, pero la constante de todo es la estela de silencio que vamos dejando a nuestro paso. Claro que aquí estoy entrando en vagas generalizaciones metiendo a una cierta porción de la humanidad en un mismo saco y se que todavía no se ha tejido el costal para abarcar cualquier manada, a lo sumo he visto redes, algunas enormes para cazar peces, los hombres con su carga de problemas y ruidos son más pesados, no hay con que atraparlos, las carnadas para atraparlos pueden ser más simples tal vez, bueno, eso es otro cuento. Hablaba de mi reconocimiento con el hombre flaco de la bicicleta, tan flaco como para hacerle un quite al sol y robármele la sombra, ¿Será que la sombra nos habla de la existencia?, se me cuela el sol entre los cabellos y en el espacio que queda por los dedos de las manos y mis ropas que se hacen transparentes por el gasto, el paso del tiempo, soy entonces un asomo de sombra sin más ruido que el de mis pisadas y el rodar de los aros de mi bicicleta, la soledad entonces es la condición propia, la única, la eterna compañera que rompe solo el viento y la lluvia cuando me agarra y salto en improperios contra ella, aunque ya la se llevar. El movimiento es morfina que cura momentáneamente, el movimiento es conducto por los caminos de esta guerra que solo terminará con la estocada final, mantenerse mantenerse mantenerse mantenerse mantenerse mantenerse en movimiento, es la consigna que traza un camino con crueles verdades. Mudará el paisaje cada día es verdad, despertare con nuevos soles y goterones diversos, me saludará la blanca nieve con su manto de pulcritud, tendré el sabor de muchos cansancios y deberé seguir en camino, pero el monólogo, el monólogo será la sombra que proyecto, un monólogo transparente, no puedo cargar con mis historias en la espalda, no me gusta promocionar mi vida, la pluma es mi desvergüenza porque algún vicio he de tener. Los he conocido cargando banderitas y mapas a cuestas, siendo maquinitas aventureras de publicidad, y no esta mal, cada cual se mantiene como pueda y quiera, el grito de otros es y tiene que ser lo bastante sonoro para que les abra su camino, yo me armo de susurros y llaves de diplomacia para abrir los canales que creo ciertos, también soy un aliado del azar al que me gusta tener como compañero, él y la incertidumbre son mis cartas, como se puede ver entonces soy un prestidigitador sin trucos esperando que la paloma y el conejo estén todavía en el sombrero. La morfina no se consigue todavía en los almacenes de cadena (una lastima), por eso el movimiento ha de ser perpetuo y entonces se sucede como el mito de Sísifo y arrastro mi piedra, solo que yo la acompaño corriendo cuesta abajo y entonces busco otros caminos para lanzarla, eso es, busco todos los caminos para lanzar la misma roca, una roca que son todas las saudades y la misma, de esas como de muchas solo tengo una, paseo mi nostalgia y desesperación buscando paisajes de ensueño donde arrojarla, soy lanzador olímpico de bala, encuentro paraísos de agua y selva y la lanzo lejos, lejísimos, pero la vida es como en las caricaturas y las nostalgias son el personajillo molesto que por más lejos que lo arrojemos apenas nos damos la vuelta aparece ahí y tenemos que cargarlo hasta el próximo paraje, así el personajillo aquel que en medio del camino hace de las suyas y apesta como mal aliento, hiede como axila sudorosa, se infecta como llaga, la nostalgia se alimenta de lo podrido y crecen gusanos que son andariegos, pero los gusanos pueden ser semillas que esparce el viento y van a dar a los cables de luz o los techos de las casas, sobretodo en los pueblos y lugares pequeños, así pues que tenemos jardines en las nubes y todo por una nostalgia podrida que se alimento del movimiento y voló y fue y se fue y se hizo. Reconocerse en el movimiento trae los pesares propios de cada decisión, es como decidirse a destapar un caño para encontrar un anillo con una enorme piedra de esmeralda o saber que puede salir una jauría de cucarachas. La decisión del movimiento es reconocerse nómada y absolutamente solitario, pues por más “lacitos” electrónicos que se establezcan, tu condición será siempre la de la soledad. Siempre habrá una constante despedida con gente que tal vez jamás volverás a ver, resulta que con algunos de ellos podrán haber habido mejores relaciones, entonces la despedida es una lagrima en sostenido cuya sal lo damnifica todo, pero las más de las veces es un hasta luego mentiroso, un ADIOS.

2 comentarios:

Troyana dijo...

Desde el lugar en donde estés, y si darte cuenta...Me enlazas certeramente un aviso premonitorio de mi futuro;

Y arranco los cabellos cuando me imagino en ese tiempo

Y me duele la cordura cuando pienso en lo que ahora me sucede

Y me revuelco en el silencio y las lagrimas Para volver al movimiento de hace unos días

Y olvidar de una buena vez, que estoy en un estanque jugando con agua.

ine dijo...

me hizo acordar a el teatro y su doble, a lo que dice artaud, no sé deben ser lo de los gusanos y bueno, las tripas con que escribes lo que escribes